martes, 27 de marzo de 2012

Reunión interesante


Rosaura Barahona
27 Mar. 12


El viernes fui invitada a una comida con Beatriz Gutiérrez Müller, la esposa de Andrés Manuel López Obrador. Éramos casi 20 mujeres de edad, procedencia, intereses, ideología y formación diversas. Me dio gusto conocer a algunas de ellas y reencontrarme con otras.

La parte triste: el encuentro fue breve y se quedaron muchas preguntas y comentarios en el aire, pero no podía ser de otro modo, su agenda estaba llena.

La parte alegre: vimos la fuerza y la sinergia que se pueden generar cuando se reúne tanto talento, inteligencia, conocimiento, habilidades y pasión en un grupo plural.

La más tullida de mis admirables colegas es equilibrista y la más tierna masca rieles. Eso le da una idea del grupo. Dulces o no tanto, todas son aguerridas y tienen muy claro quiénes son y cómo su labor contribuye a mejorar su entorno, nuestro entorno, en diversos ámbitos.

Beatriz nació en México, D.F., en 1969, estudió Comunicación en la Universidad Iberoamericana y ahí mismo estudió su maestría en literatura. Tiene estudios de doctorado. Fue periodista de prensa escrita y de radio durante 10 años, actividad en la cual aprendió mucho, según comentó. Ahora está dedicada a atender a su hijo, a acompañar a su esposo cuando es necesario y a mantener su interés por la investigación académica y la creación literaria.

En el 2011 publicó el libro "Larga vida al Sol", una interesante obra de creación literaria.

Beatriz aclaró que ella no es la candidata y advirtió que respondería a nuestras preguntas o dudas desde su perspectiva personal o desde la de su esposo, pero que nos avisaría de cuál se trataba en cada caso porque ellos dos no siempre están de acuerdo.

Es una mujer abierta, desenvuelta, dispuesta al diálogo y muy inteligente. No evade las preguntas y responde a las dudas o a los comentarios críticos de manera clara y directa.

No conozco a las respectivas esposas de Peña Nieto y de Quadri y no puedo hacer una comparación, pero si llego a conocerlas, compararlas puede resultar interesante.

Ignoro qué impresión dejó en las demás asistentes; yo tenía otro compromiso y no tuve tiempo de quedarme a los comentarios, pero a mí me pareció sincera y con una habilidad especial para medir la dimensión de las preguntas que le hacían. Escuchaba con atención, pero no respondía en automático; dejaba pasar unos segundos y después respondía.

No fue una reunión proselitista: la señora nos invitó a votar por quien cada una de nosotras quisiera, lo cual no choca con el explicable hecho de que esté del lado de su esposo y lo apoye.

Beatriz subrayó la falta de interés de Andrés Manuel por el dinero. Le interesa como un medio para lograr cosas que mejoren este País, pero no para hacerse de una fortuna personal.

Recordé cuando lo eligieron para gobernar el D.F.; un perredista local que lo conoce muy bien me dijo: "Los va a poner a trabajar; es incansable y va a amanecer jalando. Por otro lado, lo van a investigar por todos lados, pero no le encontrarán nada porque es un hombre honesto".

Y los puso a trabajar. ¿Recuerda que le marcaba la agenda a Fox porque a las 6 de la mañana ya estaba leyendo sus bandos y revisando qué sucedería? Lo investigaron y en la investigación salió que tenía una casa lujosísima en las Lomas de Chapultepec. A mí me sigue llegando el mismo mail denunciando eso. Siempre les pido la dirección y las pruebas que les permiten aseverarlo, pero jamás nadie me ha respondido.

Por lo pronto, los López-Gutiérrez siguen viviendo en un departamento en la Colonia Del Valle del D.F. Varios conocidos los han visitado ahí y aseguran que no se trata de una escenografía, sino de un espacio habitado por la familia todo el tiempo.

Beatriz tiene muy claro que deberá resistir los juegos en los que caen las esposas de los mandatarios. No sabemos si llegará a Primera Dama (título horroroso), pero por ejemplo, si lo fuera, no sería esperable verla manejar su ropa y accesorios como un punto de atención clave... ni convertirse en la mitad de otra pareja presidencial.

Cuando se tiene amueblada la cabeza, las preocupaciones y los intereses son otros. Aunque no conozco a las otras dos señoras, le aseguro que con Beatriz saldríamos ganando.


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