miércoles, 1 de diciembre de 2010

Milagros por doquier * Prima ABC, a salvo * Apóstoles del dinosaurismo * Beato Abascal, bato Espino

Astillero


Julio Hernández López


01 diciembre 2010
juliohdz@jornada.com.mx

México de los milagros previamente conocidos. Un tribunal federal confirma lo que todo el país sabía pero temía confirmar: la prima de la señora Margarita es inocente. De todo. De lo que sea necesario. En particular del caso de los niños muertos en la guardería ABC de Hermosillo en 2009. Marcia Matilde Altagracia Gómez del Campo Tonella es el nombre de la familiar de la esposa del licenciado Calderón que ha sido exonerada en lo judicial a partir de la premisa complaciente de que no estaba obligada a "impedir" las muertes infantiles solamente por ser socia del negocio en que se juntaron el tráfico de influencias, el incumplimiento de normas preventivas, la búsqueda de beneficio económico salvaje y la pertenencia empresarial al clasismo político y económico bipartidista. Personajes de "alta sociedad" que no pisan la cárcel ni son castigados por lo que sucedió en una de sus fuentes de ingresos: unos, protegidos y ayudados por el priísta Eduardo Bours, y otros por el panismo margarito. Impresionante demostración de adivinación masiva: los juzgadores oficiales simplemente formalizaron la impunidad de elite que todo mundo intuyó desde el primer momento.

Arrepentidos y en vías de fervorosa conversión guerrera están los institucionales de tres colores que ya creen llegado el momento de recuperar su paraíso de Pinos. Ellos ayudaron al díscolo Felipe a instalarse en su falso nicho 0.56%, haciéndole casita, ayudando a la aparición del conejo apretujado en el sombrero de San Lázaro para rendir una protesta digna de Las Vegas, con escapismo a la inversa, magia militarizada y engañosas luces de colores. Y ahora el improbable personaje les ha señalado, en admonición dominical partidista, como un peligro para México, como fantasmas del pasado a los que es necesario invalidar cualquier posibilidad futura de retomar el poder. Obviamente, los apóstoles del dinosaurismo, ahora encopetado, se sienten traicionados y responden con despecho. Ayer, en la Cámara de Diputados, algunos distinguidos priístas preguntaron por qué el fallido Calderón no se va, por qué no deja la silla sin patas que mal ocupa. Y el presidente de la mesa directiva, el priísta Jorge Carlos Ramírez Marín, aparte de pronunciarse contra el papel partidista que asume quien en teoría debería representar a todos los mexicanos, emitió una sentencia preocupante, una amenaza de parálisis legislativa provocada por el felipismo en retozo partidista: "Cuando sentencia a muerte a un partido político que es, por cierto, un partido que tiene mayoría de votos en la Cámara de Diputados, (FC) prácticamente está sentenciando para lo que queda de su periodo cualquier posibilidad de acuerdos". ¡Sopas (a negociar, desde luego)!

El cielo y el infierno en vertientes de panismo. Monseñor Carlos Abascal, quien ejerció su ministerio como secretario de Gobernación durante el pecaminoso tramo final del foxismo, es empujado a los altares en condición de beato, alabadas sus virtudes políticas y concebida así su exaltación como muestra piadosa de que el ultraderechismo y la mano dura son de celebrar. Abascal tiene en su expediente de hechuras portentosas la complicidad o la pasividad en casos como Atenco y Oaxaca, más la descomposición del gremio minero y el apoyo a los Larrea del Grupo México, luego de Pasta de Conchos, tanto por su propia mano hoy venerada como, también, por la del opusdeísta Francisco Salazar Sáenz, al que dejó en la Secretaría del Trabajo cuando él, el posible beato, pasó a Bucareli (si prospera la promoción religiosa en favor de Abascal, bien podría llegar un segundo Felipe a la santidad, pues la cuantía y profundidad de lo hecho por el cantor de El hijo desobediente es notablemente superior a la del difunto Abascal). En el lado opuesto, tirado a los abismos, el parlanchín Manuel Espino ha sido expulsado de los jardines que cultivó. Vacuo, pero persistente, Espino ha ganado una presencia política sin mayor sustento que su rasposa oposición interna a Calderón, desde que éste era candidato y Espino el presidente nacional del PAN, y describía al rencoroso aspirante como "chaparrito, pelón y de lentes", conjunto de características que un tecleador ocurrente sintetizó como "Chapelén". Instrumento foxista de confrontación, Espino subirá ahora el tono de las críticas a quien lo ha tumbado del retablo blanco y azul.

Astillas

Al fin se ha ido Ulises Ruiz Ortiz. No cayó, como exigía el coro popular desde 2006, y sí terminó su periodo de gobierno, a pesar de todo. Pero ese retiro es aparente y provisional, pues URO pretende mantener presencia pública en Oaxaca, como una especie de jefe político de la resistencia priísta y como activo obstructor de la viabilidad del entrampado sucesor, Gabino Cué, quien ha ido cediendo piezas al ulisismo en aras de una gobernabilidad ya amenazada. Pareciera, así, que en esa entidad se vive La multiplicación de los PRI, pues el gabinismo es una restauración del priísmo preulisista (con Diódoro Carrasco, disfrazado de panista, como actor principal; y José Murat y Heladio Ramírez, como secundarios). Claro está que el simple cambio de personajes en el poder limpiará el aire político y generará sensaciones de mejoría. Pero habrá de verse si Cué solamente instaurará una alternancia de siglas y nombres, sin una verdadera transición política, y si será capaz de cumplir con la simple demanda del movimiento de 2006 que le dio al Convergente una buena cantidad de votos: el castigo a Ulises Ruiz, por represión y corrupción. De la manera como resuelva el factor URO dependerán la viabilidad y la credibilidad de Cué, cuyo gabinete también será analizado con lupa, como significativo emisor de señales de lo que podrá esperarse de ese experimento de alianzas electorales... Fidel Herrera también deja el mando, pero a un propio, a una especie de guardaespaldas político y económico, el opaco Javier Duarte cuya principal tarea en lo inmediato será la de convencer a los veracruzanos de que el antecesor no sigue gobernando... ¡hasta mañana, a la espera de más emociones güiquilicas!

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