viernes, 23 de marzo de 2012

Llega el Papa Benedicto XVI enmedio del conflicto mexicano


marzo 23, 2012

“Ratzinger llega a un país deprimido. Un país herido por la inseguridad y cuyo saldo ya suman 60 mil muertos”, dice Barranco y agrega que a la violencia le sigue un ambiente de incertidumbre por el proceso de sucesión presidencial.

Luis Contreras

Milenio, Estado de México

La primera visita del Papa a México es vista por el sociólogo de la religión, Bernardo Barranco, como una escena en medio del conflicto, tanto religioso, como político y social: como ingredientes del encuentro están 60 mil muertos de la lucha en contra el narcotráfico, las disputas al interior del Vaticano, el poco entusiasmo mexicano ante la llegada de Ratzinger, la caída en el número de católicos en el país, la elección presidencial y los casos de abusos sexuales perpetrados por integrantes de la Iglesia.

Todos estos elementos serán recipiente y contexto de la visita del Papa a México que comenzará hoy y terminará el domingo, con una misa a la que asistirán no sólo los candidatos presidenciales, sino la élite política, social y económica del país.

“Benedicto XVI llega a un país deprimido. Un país herido por la inseguridad y cuyo saldo ya suman 60 mil muertos”, dice Barranco y agrega que a la violencia le sigue un ambiente de incertidumbre por el proceso de sucesión presidencial.

El especialista destaca que el Papa Benedicto XVI, de 85 años de edad, deja el Vaticano con avisos sobre su frágil estado de salud y también sobre un conflicto al interior de la Iglesia Católica, que define como de “pre-cónclave”.

Advierte que incluso, versiones de la prensa italiana hablan de un ambiente de “fin de pontificado” y con ello de la posible voluntad del Papa alemán de renunciar a su puesto, tema hasta hace poco impensable y tabú.

Barranco agrega a estos elementos una encuesta de Covarrubias que indica el desdén del 55 por ciento de los mexicanos ante la visita papal. No existe ahora, dice el especialista, ni el interés ni incluso la euforia que se vivía en el país ante la llegada de Juan Pablo II.

Explica: Todo se paga. Si Benedicto XVI no había tenido interés por México y viene después de 7 años de pontificado, ¿qué puede esperar de la población? El Papa es un padre ausente que no puede demandar entusiasmo generoso. Su presencia y mensajes pueden revertir esta aparente frialdad.

En 1979, año de la primera visita de Juan Pablo II, en México el 92 por ciento de la población declaraba profesar la religión católica, ahora la cifra se ubica en 83.9 por ciento, lo que indica un desplazamiento de la fe hacia otras opciones religiosas.

Políticamente considera que los tres principales partidos, plegados a la curia religiosa, buscarán la patente de corso que sólo da el Santo Padre, pero que serán seguramente el PAN y el presidente, Felipe Calderón, quienes tengan mayor margen de maniobra, sobre todo por su clara filiación religiosa.

“Sin embargo, pensamos que la gran apuesta reside en el gobierno de Felipe Calderón, quien busca la bendición y la legitimidad pontifical a su impugnada estrategia de combate al crimen, que atempere y justifique los cuestionamientos cuando su mandato llega a término; Calderón busca la bendición y la habilitación divina para quedar menos vulnerable a los posicionamientos críticos de su gestión”.

El sociólogo también señala que sobre la visita se proyecta, inevitable, la sombra de los abusos sexuales perpetrados por integrantes de la Iglesia, cuyos actos, se acusa, fueron conocidos e inclusive encubiertos por el alto clero, lo que incluye al Papa Juan Pablo II y al propio Benedicto XVI.

“De manera increíble la agenda del Papa en Guanajuato no contempla algún encuentro con las víctimas de Marcial Maciel. De manera incomprensible las deja de lado como si no existieran más de 130 acusaciones de pederastia clerical; como si el cardenal Norberto Rivera no habría sido requerido por las autoridades norteamericanas para declarar sobre el caso del sacerdote pederasta, Nicolás Aguilar y como si Marcial Maciel, fundador de los Legionarios, no fuera mexicano”.

Barranco agrega que frente al desdén del Papa ante las víctimas de Maciel, ex legionarios, encabezados por José Baca, presentarán en León este sábado, el libro “La Voluntad de No Saber”, que dice que tanto Juan Pablo II como Benedicto XVI, conocieron del comportamiento criminal de Maciel.

“Los textos acumulados por la historia son testigos implacables e irrefutables que exhiben una realidad cruda: el Vaticano ha mentido sobre Maciel y la curia romana engañó durante el proceso de “beatificación exprés” de Juan Pablo II. La voluntad de no saber denuncia y analiza, cuestiona la actitud de muchos actores que desean encapsular el caso Maciel para que con el tiempo se diluya y olvide. El texto será una bomba, sin duda, y ya el vaticano estudia la manera de desactivar su desatención”.

Al caso Maciel, Barranco agrega que los organizadores del encuentro no incluyeron en la agenda del Papa un encuentro con otras confesiones religiosas, las cuales ya tienen en sus filas a cerca de 25 millones de mexicanos.

“Faltó oficio tanto del Nuncio Christopher Pierre como de los organizadores para precisar todos estos detalles. Y ahora hay un potencial conflicto con la Iglesia Luz del Mundo quien se ha agazapado para proteger su templo, cerca de la gran misa del domingo con posibles y no deseables confrontaciones”

Barranco dice que pese a todo ello, el encuentro con el Papa dará una imagen clara de México, de sus creencias e incluso de su actual estado de ánimo.

“También estudiar el desbordado entusiasmo religioso de la clase política que asistirá con desmesurada devoción a la misa del domingo. Esperamos sea una buena catequesis de ética y aprendan”.

Anexo Numeraria. México cuenta con casi 93 millones de fieles católicos, que corresponde al 83.9 por ciento de una población superior a los 112 millones de habitantes. Sus circunscripciones eclesiásticas son 93, sus obispos 163, 16 mil 234 sus sacerdotes, seis mil 744 sus parroquias y 28 mil 288 sus monjas.

Ahora hay menos sacerdotes: mientras en 1979, por cada mil 800 fieles había uno, ahora, hay uno por cada 2 mil 700 devotos. Ahora hay 25 millones de mexicanos no católicos.

Milenio Estado de México, 23 de marzo de 2012