domingo, 15 de abril de 2012

Los candidatos, la economía y el empleo - Adolfo Orive



Es importante resaltar que las propuestas de López Obrador incluyen la creación de un millón 200 mil empleos por año.

Adolfo Orive

El 12 de abril los candidatos presidenciales hablaron en distintos foros sobre cómo reactivar la economía nacional. Enrique Peña Nieto y Josefina Vázquez Mota sostienen propuestas que no hacen más que profundizar la economía neoliberal que ha impedido el crecimiento de nuestra producción durante los últimos 30 años, generando tasas de desempleo no vistas en nuestro país desde la Revolución Mexicana.

Vázquez Mota propone promover una reforma laboral que no haría más que seguir reduciendo el ingreso real de los trabajadores. Peña Nieto plantea mantener las políticas macroeconómicas que han favorecido el crecimiento del capital financiero en lugar de la planta productiva, al estimular las importaciones. Los candidatos del PRI y del PAN proponen privatizar Pemex sin ponerse a pensar en el papel que jugó en la generación del crecimiento económico de 1940 a 1980 —papel que está obligado a volver a desempeñar—, ni tampoco en que más de una tercera parte del presupuesto del gobierno federal proviene de las ganancias de un Pemex nacionalizado, cantidad que de ninguna manera sería aportada por los impuestos de las empresas privadas. Siguen el ejemplo de Felipe Calderón, que defiende a Repsol —quizás esperando sea su próximo patrón, a partir de 2013— contra los derechos soberanos de los argentinos.

En cambio, Andrés Manuel López Obrador propone terminar con los privilegios fiscales que gozan las grandes empresas y el “Uno por Ciento” de este país para poder incrementar la inversión pública actual al doble, utilizándola como capital semilla para estimular una mayor inversión de la iniciativa privada. Es importante resaltar que las propuestas de AMLO incluyen la creación de un millón 200 mil empleos por año —cifra exigida por el bono demográfico—.

El 11 de abril, los diputados Erasto Ensástiga y Adolfo Orive presentaron en la Asamblea Legislativa del DF el libro de Gerardo Fujii —profesor de la Facultad de Economía de la UNAM— intitulado: Empleo y modalidad del crecimiento económico en México. Dicha obra expone datos muy importantes que deberían ser tomados en cuenta en las plataformas electorales de los candidatos presidenciales, por lo menos en quien pretende desarrollar la economía mexicana y no prolongar su estancamiento.

El gobierno federal presume que la tasa de desempleo abierto oscila alrededor del cinco por ciento, mientras que la de Estados Unidos llegó a ser de 11 por ciento hace unos meses y en España ronda el 20 por ciento. Sin embargo, ni en Estados Unidos ni en España hay economía informal, actividad que han tenido que inventar los mexicanos para sobrevivir. En la actualidad casi la mitad de la población económicamente activa (PEA) es empleada en la economía informal. El 40.6 por ciento de los trabajadores reciben ingresos inferiores a dos salarios mínimos, es decir, a 120 pesos diarios. En 2004, los indicadores de ingresos inferiores a un salario mínimo y de desocupación eran de 17.5 por ciento. Para 2005, el INEGI —que dirige un ex funcionario panista— dejó de publicarlos para que las cifras no fueran más escandalosas y no reflejaran la terrible realidad que padecen muchos mexicanos.

Las dos causas principales de esta grave situación radican en la naturaleza neoliberal de la economía impuesta desde la década de los 80 por el PRI y el PAN. La primera: la competitividad de las empresas, tanto las transnacionales como las nacionales, se sustenta en la reducción de los costos laborales, en lugar del incremento de la productividad de las empresas. Por ejemplo, Corea del Sur tenía costos laborales semejantes a los de México hace más de 40 años. Ahora los tiene cinco veces superiores y, sin embargo, su planta productiva es competitivamente muy superior a la mexicana porque ha sustentado su crecimiento económico tanto en el incremento de la productividad como en el desarrollo del mercado interno a la par que el crecimiento de sus exportaciones; esta es la segunda causa del estancamiento de nuestra economía.

El profesor Fujii mostró que el salario mínimo mensual en dólares de los mexicanos es, no solamente tres veces y medio inferior al argentino, sino incluso cinco por ciento inferior al salvadoreño. También muestra que a pesar de que las exportaciones mexicanas se han multiplicado por casi dos desde 1980, la producción de la economía se ha estancado a partir de que se introdujo el modelo neoliberal. Así se constriñó toda posibilidad de crecimiento del mercado interno, tanto por el crecimiento desmedido de la inequidad en la distribución del ingreso, como por la falta de voluntad del gobierno federal de obligar a las grandes empresas transnacionales a crear cadenas de valor con las pequeñas y medianas empresas mexicanas —generadoras de la mayor cantidad de empleo— para que pudieran sostenidamente incrementar sus capacidades tecnológicas y organizacionales, tal y como se demuestra en otro libro recién publicado —coordinado por Adolfo Orive— intitulado Una economía alternativa para México.

Los ciudadanos tenemos la oportunidad histórica de elegir a un candidato —AMLO— que como Presidente emprenda, junto con los empresarios nacionalistas, la transformación de la economía para beneficio de todos los mexicanos y no sólo del “Uno por Ciento”.