lunes, 5 de marzo de 2012

'El dinosaurio era muy noble' -

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Aunque no tomó el micrófono, Enrique Peña Nieto fue figura central en el festejo priista.
Foto: Luis Castillo



Aunque el líder nacional del partido presumió una nueva generación, los asistentes al aniversario fueron los cuadros de siempre

Claudia Guerrero

Ciudad de México (5 marzo 2012).- La fiesta oficial del cumpleaños del PRI no duró ni una hora.

Los casi 2 mil invitados fueron citados en el auditorio Plutarco Elías Calles para celebrar, casi en voz baja.

Atrás quedaron las lonas gigantes que cubrían el estacionamiento del tricolor, hasta donde pretendían llevar 10 mil simpatizantes.

Ayer, el precandidato presidencial Enrique Peña Nieto encabezó una modesta conmemoración de los 83 años de su partido y, a recomendación de sus abogados, no tomó el micrófono.

El único orador fue el dirigente nacional del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, precedido de un video en el que la militancia tricolor se cantó "Las Mañanitas", con pastel y hasta velitas.

Para celebrar su historia, el Revolucionario Institucional se lanzó contra la "derecha mediocre" y presumió a Peña Nieto como ejemplo de la renovación generacional.

"Los principales cuadros del porfirismo eran ancianos durante los últimos años de la dictadura y la gran mayoría de los dirigentes que los derrocaron eran jóvenes. Eso mismo va a ocurrir con Enrique Peña Nieto", predijo el presidente del CEN.

Pero su discurso llegó justo a los oídos de los cuadros de siempre, a los octogenarios, a los "dinosaurios" que acaparan año con año las primeras filas en los actos de PRI.

"El PRI llega a los 83 años ¡como quinceañero! Y, bueno, el dinosaurio era un animal muy grande y muy noble, tenía una función importante para los efectos de la naturaleza. Los otros animales chiquitos también tienen una función, no es para denigrar a nadie", soltó entre carcajadas el senador y seguro diputado Jesús Murillo Karam.

El dirigente de la CTM, Joaquín Gamboa Pascoe, también estaba presente. Apenas podía caminar.

La realidad priista hizo desfilar por el recinto bastones, sillas de ruedas, tanques de oxígeno y hasta enfermeros para cargarlos.

Aunque los priistas presumían su renovación, en la fiesta no estuvo presente el líder nacional de los jóvenes, Canek Vázquez, quien denunció públicamente la exclusión de las listas de candidatos.

El líder del Frente Juvenil no fue el único ausente; tampoco asistieron el dirigente del Movimiento Territorial, Carlos Flores, ni el coordinador de los diputados del PRI, Francisco Rojas, quien se justificó por una influenza estacional.

Concluida la ceremonia, Peña Nieto atendió el "besamanos" y abandonó el lugar para ofrecer una conferencia de prensa en la que se colaron, a como diera lugar, Pedro Ojeda Paullada y Gustavo Carvajal, ex presidentes del PRI.

Ahí, al escuchar los cuestionamientos al precandidato sobre los "dinosaurios", los viejos cuadros se indignaron.

"No estamos jugando, siempre venimos y vendremos, ¡hasta que nos moramos! Nadie tiene derecho a decirnos que nos vayamos a la calle, siempre estaremos en el partido, sí, ¿y qué, y qué?", decía Ojeda Paullada en tono de berrinche.

La celebración oficial concluyó, pero la fiesta siguió en casa de Peña Nieto.

El abanderado invitó a los gobernadores del PRI, a su dirigente nacional y a su equipo de campaña a una comilona en Lomas de Chapultepec, donde se sirvieron cortes de carne y botanas.

Reunidos en privado, sin reparar en las encuestas, los priistas hicieron un brindis: la próxima fiesta tendrá que ser en Los Pinos.