jueves, 25 de noviembre de 2010

BANORTE-IXE Cuidado con la fusión



BANORTE-IXE
Cuidado con la fusión



En 2011 habrá un ajuste en la banca en México, con la creación de una nueva entidad que va contra la tendencia de extranjerización del sector. Pero, antes, tendrá que librar varias batallas internas


“Aquí nos quedamos hasta morir”. Esta frase, dicha por Enrique Castillo Sánchez Mejorada, fue repetida durante varios fines de semana y mientras arrastraba el lápiz con Alejandro Valenzuela para concretar la operación financiera más importante del año: la creación del Grupo Financiero Banorte-IXE. Así, ambos personajes pasaron varias noches de desvelo y hasta tuvieron que cancelar sus planes de fin de semana para sentar las bases de lo que a partir de 2011 se convertirá en el tercer banco más importante de México.

A través de un canje de acciones valorado en 16,200 mdp (1,300 mdd), Banorte acordó fusionarse con IXE para concebir a un nuevo gigante en el sistema financiero mexicano, que tendrá activos totales por 698,000 mdp, una cartera de crédito por 292,000 mdp y una red de 1,263 sucursales. El nuevo monstruo tratará de arrancarle penetración a BBVA-Bancomer y a Banamex.

Sin embargo, y después de que se desvaneciera la parafernalia que rodeó a la operación y se derramara mucha tinta en los periódicos en torno de ésta, el horizonte para el nuevo grupo financiero se avizora promisorio, pero también con episodios que pudieran descomponer su operación y, sobre todo, desvirtuar la esencia de alguno de los bancos. En otras palabras, el gigante tendrá que caminar con pies de plomo y afinar perfectamente su modelo de gestión pues, de no hacerlo, no se desplomaría, pero sí podría perder clientela y operar con rencillas en su propia estructura.

Los riesgos no son cosa de niños y, entre estos, destacan cuatro escenarios: primero, que Banorte –que, a septiembre de 2010, se encuentra en la cuarta posición en la participación de mercado por activos totales con 11.09%– se coma a IXE, que se ubica en la posición 10 con 1.43%; segundo, que la supuesta cruzada para revertir la tendencia de extranjerización de la banca en México sea una quimera ante el dominio que podrían sostener BBVA-Bancomer y Banamex, que controlan 21.96 y 21.39% del mercado, respectivamente; tercero, que IXE pierda su identidad como un banco boutique frente a una institución como Banorte que está dedicado a atender a las grandes masas; cuarto, que el branding (Grupo Financiero Banorte-IXE) se mantenga sólo un tiempo ante la posibilidad de que IXE se pierda adentro de la poderosa estructura de Banorte.

Renato Martínez-Quezada, especialista en Banca y Sistema Financiero del despacho Enríquez, González, Aguirre y Ochoa SC, lo dice así: “Ocurre que algunas fusiones se caen por su proceso de integración. Esa es la parte más difícil. Ponerte de acuerdo en un café para juntar dos empresas es relativamente fácil, porque sólo te estás poniendo de acuerdo en el precio, pero juntar dos culturas es un reto mayúsculo. Incluso, lo natural es que cuando dos culturas se encuentran, una prevalezca en perjuicio de la otra”.

Por su parte, Ricardo Delfín, socio de KPMG, complementa: “El reto en esta fusión será lograr conformar esa amalgama y el cambio de mentalidad, donde se encaminen a metas y objetivos comunes. No es sólo una fusión legal u operativa, es una fusión de mentalidades y objetivos comunes”.

Y David Olivares, vicepresidente senior de Instituciones Financieras de Moody´s Investors Service, remata: “La fusión de ninguna manera revierte la tendencia de extranjerización de la banca en México. De hecho, este argumento hay que tomarlo como un granito de sal”.

¿QUIÉN SE IMPONDRÁ?

El nacimiento de Grupo Financiero Banorte-IXE no fue por generación espontánea. Llevó su tiempo. Quienes vivieron de cerca este episodio recuerdan que los dos personajes que literalmente vivieron juntos, día y noche, para darle cuerpo fueron Enrique Castillo, presidente ejecutivo de Ixe Grupo Financiero, y Alejandro Valenzuela, director general de Grupo Financiero Banorte. En sus mentes, se había alojado la idea de hacer temblar el sistema financiero mexicano.

Así, al calor de varias tazas de café, las dos cabezas de estas instituciones financieras iniciaron el cortejo y, como si hubiera sido el principio de un noviazgo, la relación empezó a evolucionar. “Fue un cortejo guiado por un interés común”, recuerda Enrique Castillo. “De esta manera, pasamos del mundo de las ideas que surge hablando de tantas cosas, al mundo del pragmatismo”, complementa.

En todas las pláticas dominaba una línea de análisis: ¿Hacia dónde va México? Es decir, Enrique Castillo y Alejandro Valenzuela dibujaban el curso que tomaría el sistema financiero en México, sus nichos de oportunidad pero también sus puntos flacos y, sobre todo, las condiciones económicas que se prefiguran.

Sin duda, era imposible ocultar en sus cuadernos de trabajo varios asuntos espinosos: la dependencia de la economía mexicana hacia la estadounidense –misma que aún no sale de la tormenta y que, por tanto, podría arrastrar a la de su vecino–, la morosidad que registra la banca en México, la mala imagen que siguen manteniendo las instituciones financieras ante la sociedad, el dominio de la banca extranjera en el mercado nacional, la inseguridad que no ofrece tregua…

Pero también había puntos que presumir: la penetración que Banorte ha registrado y que se traduce en más de 1,100 sucursales, más de 4,800 cajeros automáticos, más de 15,000 empleados; así como el factor de distinción y valor que caracteriza a IXE, dirigido a un sector con buen poder adquisitivo.

Así, después de un profundo diagnóstico, nació el Grupo Financiero Banorte-IXE, que inicialmente tiene dos apuestas: sostenerse como el tercer banco más poderoso del país, manejado por mexicanos, con lo que consecuentemente tratará de contrarrestar la influencia de la banca extranjera en el mercado nacional.

Pero, pensando con cabeza fría, ¿quién gana con esta operación? Los actores principales de esta historia ofrecen una respuesta políticamente correcta, ya que argumentan que en esta fusión no hay perdedores, todos son ganadores. Y, sí, ganan los dos bancos, pero ello depende del cristal con el que se mire, sobre todo, porque para los analistas Banorte gana más porque “se comerá” a un banco pequeño que mantiene una buena imagen, al tiempo que IXE aprovecha esta fusión para retomar aire después de varias decisiones fallidas.

“La idea de ganar y perder no debería observarse bajo una consideración separatista. Me parece que ambos grupos van por el complemento de servicios. En todo caso, Banorte podría aumentar su captación en la banca patrimonial y multiplicar su penetración en la Ciudad de México”, expone René Ibarra, director del área de Instituciones Financieras de Fitch Ratings México.

En esos términos, la balanza se inclina hacia el grupo cuya cabeza máxima es Roberto González Barrera y, por eso, se piensa que Banorte puede imponerse en la toma de decisiones del nuevo grupo. Así las cosas, IXE tiene más cosas que perder en esta fusión, aunque también los analistas consideran que esta operación representa un tanque de oxígeno para IXE.

De acuerdo con fuentes de primer nivel, el ambiente entre los socios de IXE había subido de temperatura por varias decisiones que culminaron en la pérdida de millones de pesos. En el detalle, se habla de la inyección que habría destinado IXE para Metrofinanciera, del fracaso que tuvo el Banco Deuno al intentóar incursionar en la banca popular; de la injerencia de IXE en el rescate de Mexicana, de las inversiones dirigidas hacia el espinoso sector de las Sofoles y las Sofomes. Ante ello, y como un secreto bien guardado, en algunos socios había molestia por estas decisiones, al grado de no estar dispuestos a inyectarle más recursos al banco, a pesar de la creación de valor que ya se había ganado. Por eso, la fusión con Banorte representa un respiro para IXE.

DEMONIOS A VENCER

El primer trimestre de 2011 será clave para conocer el calibre del nuevo grupo financiero. Durante esos 90 días habrá movimientos tras bambalinas, que quizá algunos salgan a la luz, en los que se empezará a registrar quién manda. Así, y aunque no se reconozca públicamente, se librará una batalla entre los principales cuadros de Banorte e IXE. Eso es inevitable.

Dicho esto, el factor humano puede ser el arma más poderosa de esta fusión, pero también su talón de Aquiles. Por ejemplo, un detalle a considerar será saber quién se colocará por debajo de Guillermo Ortiz en la estructura del grupo. Este elemento podrá parecer intrascendente, pero no es así. Así, si Alejandro Valenzuela fuera el segundo de abordo, el mensaje sería claro: Banorte moverá las canicas. Por eso, será importante saber qué asiento ocupará Enrique Castillo para determinar el poder decisorio que tendrá IXE.

“Tarde o temprano, ocurrirá un recorte de personal en las altas esferas de esta fusión. Eso siempre ocurre en todas las integraciones. En este caso, se va a adoptar una nueva cultura, donde algunos cuadros se van a adaptar pero otros no. Eso sin duda generará movimientos y algo de inestabilidad”, sostiene Renato Martínez-Quezada.

Por otro lado, la apuesta por revertir la extranjerización de la banca en México empieza a ubicarse en su justa dimensión. Bajo el cristal de los expertos, usar un eslogan que promueve el ascenso de la banca mexicana es mediáticamente sexy, pero ello no significa que éste sea un boom y tampoco que sea la prioridad de los cuentahabientes, que en términos prácticos sólo les importa el buen servicio.

Renato Martínez-Quezada complementa: “Los bancos extranjeros no son totalmente extranjeros y los bancos mexicanos no son totalmente mexicanos, porque cotizan en la BMV y allí hay una parte, aunque sea marginal, controlada por extranjeros. Ahora, lo que es cierto es que este importante grupo será controlado directamente por mexicanos y, en ese sentido, sí es una buena noticia”.

En ese mismo sentido, se destaca que la conformación del tercer banco más poderoso del país traerá consigo muchos retos. De hecho, en el sector no se recuerda una fusión de este calibre en los últimos 10 años. Sí, se pudieron registrar adquisiciones, pero no la fusión de dos bancos que operan de manera importante en su nicho. Por eso, la transición para darle pies y cabeza a esta operación no será cosa de niños.

Un ejemplo vale la pena considerar: la fusión de JP Morgan con el Chase Manhattan Corporation, en el 2000. Cuando ello ocurre, ambas instituciones operan bajo la misma marca, JP Morgan Chase, integran sus operaciones, se concentran en Nueva York en unas majestuosas oficinas, pero al poco tiempo no cumplen con las expectativas que se habían generado a su alrededor. La aportación de Chase, como banco de consumo, combinada con la esencia de JP Morgan, concentrada en el sector alto, no prendió la mecha que se esperaba. Eso orilló a separar las marcas.

Ahora, Banorte e IXE siguen los mismos pasos en cuanto a la diferenciación de las marcas. De primera mano, los analistas consideran que esta decisión es correcta, pero advierten del latente riesgo que pudiera ser tratar de desvirtuar la naturaleza y vocación de los bancos involucrados. En ese terreno, el que tiene mucho que perder es IXE.

La razón es muy simple: la principal característica de IXE es la creación de valor, expresada a través de un servicio personalizado y con distinción. Este factor, que para muchos observadores podría parecer baladí, es el factor que mueve a muchos clientes a mantenerse con IXE. Bajo esta consideración, un viraje en este modelo podría ser perjudicial para este banco, algo que no habría que descartar.

En ese sentido, la calidad en el servicio tendrá que ser la piedra angular de este emporio financiero. Al mismo tiempo, su imagen tendrá que ser cuidada y fortalecida, sobre todo cuando en el imaginario colectivo no hay una buena percepción de la banca en general. De momento, los reflectores están puestos sobre estos dos bancos y cada uno de sus movimientos generan (y lo seguirán haciendo) versiones de todo tipo.

Una estampa ilustra lo importante que será lanzar el mensaje correcto: hace unas semanas, cuando la tormenta mediática estaba sobre Mexicana, surgió la especie de que Iñaki de Abiega Pons, director general de IXE Casa de Bolsa, estaba detrás del rescate de la aerolínea. Incluso, hubo quien publicó que detrás de él estaba IXE, que alistaba la compra de Mexicana. La versión era falsa, ya que en realidad el hijo de Iñaki, que recién había salido de la universidad, había adquirido su primer trabajo de training en PC Capital. Sin embargo, el rumor periodístico pegó y el control de daños no fue del todo eficaz.

Bajo este contexto, a partir de marzo de 2011, Grupo Financiero Banorte-IXE alterará el curso del sistema financiero en México. Ocupará la tercera posición en penetración, lejos todavía de la influencia de BBVA-Bancomer y de Banamex. Su principal reto está en sus manos y en sus mejores cuadros. El tiempo definirá si su pericia puede más que los egos. Si así es, entonces, las noches de desvelo de Enrique Castillo y de Alejandro Valenzuela habrán valido la pena.

ENRIQUE CASTILLO SÁNCHEZ MEJORADA / Presidente Ejecutivo de IXE Grupo Financiero

“ADIÓS EGOS”

El hombre fuerte de IXE, en entrevista, desliza que la fusión con Banorte hará temblar la configuración del sistema financiero en México, al tiempo que tratará de hacerle sombra a la banca extranjera. Al mismo tiempo, sostiene que el factor humano será clave para que prospere esta operación, que dará vida al tercer banco más poderoso del país. En ese tono, asegura que no habrá una lucha de poderes. Y presume: “Yo estoy poniendo el ejemplo: la posición que me toque jugar, la voy a hacer con todo entusiasmo”.

¿Cómo fueron las negociaciones para tejer esta fusión? ¿Qué observó IXE?

Hicimos un balance para saber qué podíamos aportar, qué hemos hecho bien, pero también lo que no hemos hecho tan bien. Además, nos dimos cuenta que en la historia de los grandes bancos hay fusiones. De esta manera, en las pláticas con Alejandro (Valenzuela) potencializamos nuestras fuerzas. Sin duda, IXE es mucho más modesto que Banorte, pero en lo que hacemos, a pesar de las abolladuras, somos buenos. Esto es como el béisbol: si te ponchas no importa, pero si tienes un porcentaje de bateo por arriba de los trescientos, ya la libraste”.

Se dice que IXE gana mucho con esta fusión, luego de los errores cometidos con Metrofinanciera, Mexicana, el Banco Deuno…

En la suma de errores, señalaste los más conocidos, pero eso no fue lo que nos llevó hasta dónde estamos, sino la visión hacia delante. Hay experiencias malas, unas más públicas que otras, pero también hay muchas experiencias positivas que nos llevan a la conclusión de que modelo de IXE independiente era viable, pero también el modelo de IXE juntado con el de Banorte. De hecho, creemos que éste último genera más valor que el modelo independiente de IXE.

¿Esta operación no es un tanque de oxígeno para IXE?

De ninguna manera. En tarjetas de crédito hoy tenemos más de 180,000 plásticos. Todo ha sido nacer y crecer, y ese crecimiento siempre cuesta. Cuando los accionistas invirtieron en IXE había una apuesta: crear valor. Esa es nuestra filosofía, que hoy nos proyecta a esta circunstancia. Ahora se nos presenta una nueva oportunidad y vamos a potencializar lo que tenemos.

¿Hay molestia por la extranjerización de la banca en México?

A partir de la crisis de 1995, algo que nadie hubiera querido que sucediera, se intensificó el capital extranjero en los bancos mexicanos. No es que esto sea malo. Qué bueno que hay competencia. Sin embargo, en muy pocos países del mundo, desde luego en ninguno del G20, hay un sistema financiero mayoritariamente tan cargado a instituciones transnacionales. Así, esta transacción fortalece a una institución con control mexicano y nos recupera o nos empieza a balancear para que el sistema financiero no esté tan dominado con instituciones puramente de capital internacional.

¿IXE no corre el riesgo con esta fusión de perder la esencia de su servicio?

Ese riego lo corremos en cualquier circunstancia, si bajamos el nivel de servicio, pero es justamente lo que no vamos a permitir que suceda. Mañana podemos decidir que ya no vamos a dar café porque vamos a pagar gastos, pero eso se puede dar en cualquier circunstancia, pero no va a pasar. Parte fundamental de la estrategia de la fusión es que se queden las dos marcas, los dos productos como cada quien ha sido exitoso en su territorio.

¿Los accionistas de IXE pueden vender sus acciones y salir de la operación?

Está escrito que nos queremos quedar con accionistas de Banorte durante un tiempo. Y así va a ser. Después de un tiempo, cada quien decidirá. Esta es una empresa pública, no hay ataduras permanentes. La intención de los accionistas de IXE es mantener su exposición al sector financiero y creemos que ésta es una buena oportunidad para seguir manteniendo una posición importante.

Pero entonces no se descarta que haya socios que decidan vender sus acciones y se salgan con sus ganancias…

Si seguimos convenciéndolos con argumentos de que ésta es una buena opción de inversión, aquí se van a quedar. Si realmente empezamos a ejecutar mal el proceso, nos van a dar una patada, pero vamos a tener el tiempo y el beneficio de la duda, y lo importante será que esto se traduzca en creación de valor para Banorte e IXE.

En posiciones directivas, ¿cómo van a quedar?

No lo tenemos totalmente dibujado. El doctor Valenzuela se mantiene como director general de Grupo Financiero Banorte y yo me mantengo como director general de Grupo Financiero IXE. Una vez que se dé la fusión nos vamos a acomodar. Una de las razones por las que las fusiones no caminan es por los egos y aquí no es algo que esté en el ambiente. Nos vamos a organizar de manera eficiente, sumando esfuerzos. Adiós egos, adiós pantallas, adiós reflectores. Eso no nos importa.

¿De verdad? Toda fusión es dolorosa y puede provocar muchas caídas…

Yo estoy poniendo el ejemplo: la posición que me toque jugar, la voy a hacer con todo entusiasmo. Esa será la filosofía de la institución. Es cierto, somos gente que tenemos corazón, alma, todos tenemos un sentido muy particular en el negocio, y con eso diría que sí es un reto, pero que perfectamente se justifica. En esta vida todo tiene riesgos, si queremos vivir sin ellos no vamos a hacer nada, hay que tomar riesgos adecuados en donde la razón riesgo-beneficio sea la correcta, y esto sin lugar a dudas es extraordinariamente favorable.

2 comentarios:

Marietta dijo...

Soy usuario de IXE desde su Nacimiento, amaba mi banco por su servicio, calides y calidad; pero sobre todo por la exclusividad
Apartir del anuncio de la fucion nadie a dicho como van a quedar las cosas.
Primero con que ya no se puede utilizar los cajeros de sckotia y ahora con esto... He decidido mejor sacar mi dinero y esperar
Pero sigo esperando y nadie dice nada...

Anónimo dijo...

El mejor banco de México durante mucho tiempo fue IXE, después de la mentada fusión todos los servicios por los que era el preferido de muchos cuentahabientes como yo se fueron empeorando hasta hacerse casi insufribles, de IXE nuestro banco ya nada queda, ahora hay que pagar 500 pesos adicionales a los cargos por operacion, manejo de cuenta y disposiciones en efectivo para pertenecer a su llamado "servicio premium" que era con el que ya contábamos los cuentahabientes de IXE, hoy he decidido cancelar mi cuenta (la cual ya cumplió 15 años) para despedirme de una vez por todas del unico banco con el que estuve contento en mi vida, seguramente a Banorte se le ocurrirán muchas maneras mas de terminar de corrernos a todos.